
En la madrugada del 21 de noviembre de 2025, en las instalaciones de Starbase, Texas, el nuevo propulsor Booster 18 —el primer Super Heavy de la versión V3 del Starship— se vino abajo durante una prueba de presión de su sistema de gas, colapsando su sección inferior.
Según la versión oficial de SpaceX, en ese momento el vehículo estaba sin propulsantes, sin motores instalados y la zona había sido evacuada, por lo que no hubo heridos.

Livestreams y vídeos independientes captaron cómo la mitad inferior del cohete se deformaba y cedía —la zona del tanque de oxígeno líquido resultó “muy severamente dañada” según los observadores—.
El incidente representa un duro golpe para el plan de SpaceX: Booster 18 hubiera sido clave para validar los rediseños estructurales y de sistemas del Starship V3, pieza esencial para futuras misiones lunares, marcianas o de gran carga a la órbita terrestre.
Aun así, desde la compañía reportaron que el programa continúa según lo previsto: se espera que un nuevo propulsor sea ensamblado en diciembre y que el primer vuelo de la versión V3 aún esté orientado al primer trimestre de 2026.
